La situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas

”Se requiere una fuerte presión de los pueblos indígenas para que los gobiernos implementen las recomendaciones”

Entrevista a Victoria Tauli-Corpuz por Lola García-Alix

Desde 2014, Victoria Tauli-Corpuz es la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Como líder del pueblo Kankana-ey Igorot de Filipinas, ha trabajado durante más de tres décadas en la construcción del movimiento indígena en Asia y en la defensa de las mujeres originarias. En su actual gestión, ha realizado una incansable labor por la promoción de sus derechos a través de visitas a los territorios indígenas, y la elaboración de numerosos informes temáticos vinculados a temas importantes para su protección como el impacto del cambio climático y la financiación para el clima, los acuerdos internacionales de inversión, y la criminalización a la que se ven sometidos por defender sus derechos, las autonomías y el autogobierno, el acceso a la justicia y la implementación del pluralismo jurídico.

En diálogo con Debates Indígenas, la experta de Naciones Unidas explica sus acciones frente a las denuncias de violaciones a los derechos humanos de los pueblos indígenas y las gestiones realizadas con los gobiernos, a través de la promoción de buenas prácticas y la implementación de estándares internacionales. Antes de ser nombrada Relatora Especial, Tauli-Corpuz fue presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU (2005–2010) y presidenta-relatora del Fondo Voluntario para las Poblaciones Indígenas.

- ¿Cómo definiría su gestión como Relatora Especial?

– Este es mi sexto y último año. Es un mandato realmente importante para monitorear la situación de los derechos de los pueblos indígenas y darle seguimiento a las recomendaciones hechas por los anteriores relatores especiales y a los resultados del Informe Periódico Universal de Naciones Unidas.

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– ¿Cuáles cree que han sido los aciertos de su gestión?

– Lo que más me atrae es la posibilidad de llegar a las comunidades indígenas, de manera que uno pueda dialogar con ellos en sus propios espacios, es decir, en sus territorios. De este modo, se puede entender mejor sus problemas y cómo ellos evalúan su situación. Este tipo de conexión es muy importante ya que tengo la oportunidad de hacer visitas oficiales -dos por año- y visitas informales, en caso de no existir invitaciones formales. Así, cuando después entablo un diálogo con los gobiernos, tengo la confianza para hablar sobre lo que vi, qué desafíos existen y cuáles son las demandas presentadas por los pueblos indígenas.

– ¿Cómo es la relación con los Estados?

– He tenido la posibilidad de hablar con representantes de gobiernos y autoridades que pueden tomar decisiones a favor de los pueblos indígenas. En la mayoría de los casos, establezco un canal de diálogo con el poder ejecutivo. Incluso he llegado a hablar con representantes gubernamentales del más alto nivel, como primeros ministros, presidentes, ministros de carteras relevantes para los pueblos indígenas, miembros del parlamento y del sistema judicial. De este modo, puedo cubrir las diferentes áreas del Estado. Este diálogo con las autoridades me brinda la posibilidad de hacerme una idea de lo que están dispuestos a hacer en relación con los derechos de los pueblos indígenas.

– ¿Cuál es la utilidad de los informes que usted elabora?

– El objetivo es que los gobiernos puedan leer las recomendaciones y ver si las pueden implementar. Generalmente, como hago recomendaciones específicas a un país concreto tengo la posibilidad de reunir a instituciones gubernamentales, a los pueblos indígenas y a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, para ver cómo colaborar entre todos en la implementación de las recomendaciones realizadas. Esto normalmente abre un nuevo espacio de diálogo que involucra a todo el sistema de Naciones Unidas y los obliga a ver qué es lo que pueden hacer las agencias de la ONU en su conjunto, y no solo la oficina del Alto Comisionada.

– ¿Cuál es la particularidad de los informes temáticos?

– Su elaboración me ha permitido elegir un tema específico que he considerado particularmente relevante y presentarlo al Consejo de Derechos Humanos y la Asamblea General de las Naciones Unidas. Algunos de los temas que he elegido durante mi mandato continúan teniendo vigencia. Por ejemplo, el Informe sobre la Conservación y Derechos de los Pueblos Indígenas también fue presentado a las organizaciones ambientalistas durante los congresos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) . Este informe continúa siendo discutido por las ONG que defienden los derechos de la naturaleza y los gobiernos. Incluso durante mi reciente visita a la República del Congo, pude constatar in situ, cómo los pueblos indígenas son maltratados, expulsados y torturados por los guardias de los parques nacionales, bajo falsas acusaciones de caza furtiva. Mi informe expresa exactamente la necesidad de que se establezca un mecanismo de queja independiente donde los pueblos indígenas que sufren este tipo de trato puedan presentar sus denuncias. Como Relatora Especial, mi objetivo es que estas situaciones sean conocidas, especialmente en los espacios de toma de decisiones.

– ¿Qué otros temas se trabajaron?

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– He investigado el impacto de los acuerdos internacionales de inversión sobre los derechos de los pueblos indígenas. También elaboré un informe sobre cómo el cambio climático afecta a las comunidades, que ha sido utilizado por los propios representantes indígenas para incidir en la elaboración de la Política de Pueblos Indígenas del Fondo Verde del Clima . También he realizado informes sobre gobernanza indígena y justicia ancestral, que están siendo tomados por los propios pueblos para impulsar reformas en los sistemas de justicia de sus países, de manera que se implemente el ejercicio efectivo del pluralismo jurídico.

– ¿Se aplican las recomendaciones de los informes?

– Lamentablemente, una gran cantidad de mis sugerencias no han sido implementadas. Se requiere de una fuerte presión por parte de los propios pueblos indígenas, las organizaciones de la sociedad civil e incluso de las Naciones Unidas para que los gobiernos implementen las recomendaciones.

– ¿Cuáles son los desafíos pendientes?

– Uno de los principales desafíos es la necesidad de popularizar los informes y, especialmente, sus recomendaciones. Si los pueblos indígenas conocen y se adueñan de estas recomendaciones, les serán de gran utilidad en sus diálogos y acuerdos con los gobiernos, con las Naciones Unidas e, incluso, con el sector privado. Cabe destacar que la Oficina del Alto Comisionado en México ha hecho un trabajo muy bueno, traduciendo mis recomendaciones a la lengua maya. Así que ahora el pueblo Maya puede leerlas en su propia lengua. Todavía nos queda mucho trabajo por hacer en el futuro.



Lola García-Alix es asesora principal del Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA)