La estrategia conservadora contra los derechos de los pueblos indígenas en Brasil

Por Ricardo Verdum | Doctor en Antropología Social por el Centro de Investigación

El año 2016 fue el primero en el que se implementó el Plan Plurianual (PPA) 2016-2019 del Gobierno Federal de Brasil. Fue también el año de la ruptura de la coalición de partidos que durante casi catorce años había sido hegemónica en la política institucional brasileña. Por desgracia, esta ruptura se dio a favor de su ala más conservadora (o más neoliberal, como algunos prefieren llamarla), lo que ha dado lugar a la revisión y la revocación de una serie de derechos políticos, económicos, culturales y sociales, en particular los derechos conquistados por diferentes sectores sociales y plasmados en la Constitución brasileña del 5 de octubre de 1988.

En lo relativo a los pueblos indígenas, el juicio político de 2016 (que supuso la destitución de Dilma Rousseff de la presidencia del país por medio de la votación de ambas cámaras) fortaleció el poder de los sectores que, desde dentro y fuera del aparato del Estado (como los medios de comunicación), venían actuando de manera implacable por el no reconocimiento y la no efectividad de los derechos adquiridos de los pueblos indígenas. Tradicionalmente esos sectores han actuado de forma sistemática en contra de cualquier derecho que suponga un obstáculo al libre mercado, a la incorporación de nuevas tierras y territorios al sistema capitalista de producción y a la explotación de los recursos naturales disponibles. En la nueva configuración gubernamental, nociones como el desarrollo sostenible y las políticas públicas que en los últimos 25 años han servido de ideología o de utopía de referencia son cuestionadas.

Image placeholder

Y lo más grave y preocupante es que este cambio político dio la oportunidad a que los sectores ultraderechistas encontraran las condiciones óptimas para organizarse y actuar en la esfera pública como la alternativa política. En el año 2018, consiguieron la presidencia de la República, con la elección de Jair M. Bolsonaro (diputado federal y ex capitán del Ejército), y desde enero de 2019 están trabajando por la deconstrucción de los derechos y de las políticas de los pueblos indígenas y otros sectores sociales vulnerables e históricamente marginados.

Intentar generar conocimiento y comprender cómo fue posible tal juicio político es algo necesario y urgente, incluso para tratar de entender por qué ocurrió después de casi una década y media de gobiernos “progresistas”. Esta será una tarea necesaria para iluminar, de manera adecuada, las estructuras sociales de resistencia institucionalizadas y el “proceso creativo” que generó la oportunidad política para derrocar del poder a unas fuerzas sociales motivadas por la voluntad de romper con la cadena de producción y de reproducción de la desigualdad social; rechazar la discriminación étnica y racial; poner fina a la exclusión política, la explotación económica y el extractivismo epistémico; y terminar con la atención privilegiada del Estado a determinados sectores de la población en detrimento de otros.

Image placeholder

"Sangre Indígena: ninguna gota más" La Articulación de Pueblos Indígena de Brasil (APIB) lanzó una campaña para proteger las áreas de demarcación de tierras indígenas que son una garantía para la protección de la selva y la supervivencia de las comunidades: http://apib.info/2019/01/10/sangue-indigena-nenhuma-gota-a-mais/

Una de las lecciones que se deben obtener de 2016 es que no basta con alcanzar los puestos más alto en el aparato estatal. El período 2003-2016 se inició con varias posibilidades de transformación en las relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas en el país, pero el tiempo se encargó de evidenciar los límites y las resistencias sociales institucionalizadas dentro y fuera de la maquinaria estatal. En nuestra opinión, esos límites fueron establecidos por el dilema de la gobernabilidad al que se enfrentaron los Gobiernos de los presidentes Lula Da Silvia y Dilma Roussef y, en particular el Partido de los Trabajadores (PT), para estabilizarse y lograr un equilibrio entre los intereses en conflicto que se produjeron entre los actores estratégicos de ambas gestiones, tanto aliados como adversarios.

A esto añado el todavía muy presente habitus indigenista que marca el lenguaje, las instituciones y la vida social e intelectual del país sobre la llamada cuestión indígena. También la evidente dificultad que la izquierda brasileña tiene con la reivindicación del derecho de autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas sobre las tierras y los recursos naturales en los territorios que tradicionalmente ocupan.

En este contexto, el objetivo de este ensayo es contribuir a la reflexión y comprensión de los cambios acontecidos en la configuración y correlación de fuerzas en la política brasileña en los últimos años y sus efectos sobre los derechos humanos (tanto económicos, sociales, culturales y ambientales, como civiles y políticos) de los pueblos indígenas en el país.

Para leer el ensayo completo haga click aquí

* Ricardo Verdum es Doctor en Antropología Social por el Centro de Investigación y Postgrado sobre las Américas de la Universidad de Brasilia e integra la Comisión de Asuntos Indígenas de la Asociación Brasileña de Antropología (ABA). Es autor de los libros “Povos Indígenas, meio ambiente e políticas públicas” (2017) y “Desenvolvimento, utopias e indigenismo latino- americano” (2018).

Image placeholder