El regreso de Evo Morales a Bolivia

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Para la cultura andina el tiempo se rige por ciclos y se la representa como un círculo o rueda que gira en perpetuo movimiento. La concepción espacial, ligada a las actividades pastoriles y agrícolas, también se concibe de igual forma. El 11 de noviembre, el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, cerró un ciclo cuando regresó al Aeropuerto Internacional de Chimoré, luego de su exilio. Acompañado por medio millón de personas, el primer presidente indígena de Latinoamérica llegó al mismo lugar desde donde partió hace exactamente un año.

Para la cultura andina el tiempo se rige por ciclos y se la representa como un círculo o rueda que gira en perpetuo movimiento. La concepción espacial, ligada a las actividades pastoriles y agrícolas, también se concibe de igual forma. El 11 de noviembre, Evo Morales cerró un ciclo cuando regresó al Aeropuerto Internacional de Chimoré, luego de su exilio. Acompañado por medio millón de personas, el primer presidente indígena de Bolivia llegó al mismo lugar desde donde partió hace exactamente un año.

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El 9 de noviembre, luego de que Luis Arce Catacora jurara como nuevo presidente, Evo Morales cruzó a pie la frontera entre La Quiaca y Villazón. Acompañado por el presidente argentino, Alberto Fernández, comenzaba la caravana de regreso a su país.

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En 48 horas, recorrió más de 1100 kilómetros a través de tres departamentos. El segundo día, encabezó 12 actos. Con platos de comida y ropas tradicionales, campesinos, mineros y originarios saludaron y recibieron a quien fue su presidente durante 14 años.

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La caravana atravesó tres lugares simbólicos: el Salar de Uyuni, la principal reserva de litio, donde habló sobre la importancia de su nacionalización; Orinoca, su pueblo natal; y Chimoré, lugar en el que inició su carrera política en 1997 como diputado.

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La caravana fue una fiesta popular. Una mujer de pollera agita la Wiphala al costado de la ruta. A su lado, un minero sostiene una bandera azul, blanca y negra, los colores del MAS. Al llegar le colocan un collar de flores, mientras suena un conjunto de sikus.

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La victoria del MAS con el 55,1% se debió a la cohesión de las bases sociales. El racismo sufrido por las mujeres de pollera y los indígenas, y la quema de Wiphalas fueron significativas. Lo que es factor de odio para los reaccionarios, para el pueblo es orgullo.

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Evo Morales es su tierra, su monte, su gente. La relación con su territorio es indivisible. También es música: tinkus, sicureadas y tarqueadas. En Oruro, la capital boliviana del Carnaval, las orquestas hicieron sonar sus géneros autóctonos en cada comunidad.

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“Unidad de la gente humilde, de la gente que lucha por su dignidad, del pueblo que lo hace por su identidad. Nuestra diversidad es la riqueza de nuestra identidad. Es importante saber cómo unir, para resolver en paz las demandas sociales”, opinó Evo Morales.

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“Hay otro valor en la política de la región. Tengo esperanza en lo que va a pasar en Ecuador, en el referéndum de Chile y en la lucha permanente de Colombia. Desde el movimiento social podemos fortalecer esa lucha latinoamericana”, confía Evo Morales.

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“Un año atrás dijimos que volveríamos millones. Aquí estamos, millones hoy”. Antes de exiliarse en México, su Vicepresidente, Álvaro García Linera, guardó un puñado de tierra que devolvieron a la Pacha Mama. Así, selló el inicio de un nuevo ciclo.

Francisco Méndez Prandini

Francisco Méndez Prandini es investigador de la Organización Oré, editor general de la revista Paso a Paso y responsable de la Escuela de Periodismo Indígena de Charagua Iyambae.