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Siberia: la minería de oro está destruyendo
las tierras del pueblo indígena Shor

Siberia: la minería de oro está destruyendo
las tierras del pueblo indígena Shor

Por Anti-Discrimination Centre Memorial Brussels (ADC)

Empresa minera Izas en territorio Izassky. Foto: Vyacheslav Krechetov

1° de noviembre de 2021

Además de verse afectado por la minería de carbón a cielo abierto, los shors reciben el impacto de las compañías mineras de oro que expropian sus tierras, contaminan el ambiente y, matan su flora y fauna. Para colmo, las empresas no realizan aportes económicos a los municipios y tampoco se cumplen con los procesos de consulta previa. La economía tradicional de los shors, su estilo de vida, su cultura y su alimentación se encuentran en peligro.


Al menos ocho minas operan en las proximidades de las aldeas shor, sobre los ríos Magyza, Balyksu, Bolshoy Nazas, Zaslonka, Orton, Fedorovka y Bazas. Estos ríos son la única fuente de agua potable de las aldeas y de las economías tradicionales de las comunidades: la cría de ganado y la caza de animales salvajes de la taiga siberiana. Asimismo, la minería contamina los peces, un alimento irremplazable en la dieta de los shors, mientras que los animales silvestres que se alimentan de pescado han migrado hacia áreas remotas a las que los cazadores no pueden acceder.

Incluidas en la categoría de Territorios de Residencia y Actividades Tradicionales de los Pueblos Indígenas, las aldeas del pueblo indígena Shor deben estar protegidas por ley contra la explotación comercial y la destrucción de la naturaleza. Además, las tierras de los shors que se encuentran dentro de la región rusa de Jakasia están incluidas dentro de “los territorios de uso natural tradicional especialmente protegidos”, donde cualquier actividad que amenace los recursos naturales se encuentra prohibida. Sin embargo, a pesar de la protección legal, la minería de oro y el número de operadores mineros han aumentado durante los últimos cinco años.

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Lago artificial formado como resultado de la minería de oro cerca del Río Balyksu. En el fondo, se distingue el asentamiento de los buscadores de oro. Foto: Vyacheslav Krechetov

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Lago artificial formado como resultado de la minería de oro cerca del Río Balyksu. Foto: Vyacheslav Krechetov

Contaminación de ríos, afluentes y arroyos

Dado que el oro se extrae de las cuencas altas de los ríos, los cuerpos de agua ubicados río abajo son los más afectados. Los residentes del Distrito Askizsky denuncian que la empresa Khakassia Gold-Mining Cooperative ha estado vertiendo agua contaminada sin tratar en el Río Balyksu. En 2020, se descubrió que el agua excedía en cinco veces la concentración permitida de contaminantes como el hierro, el cobre, el zinc y los derivados del petróleo.

En la región de Kémerovo, la minera de oro Novy Bazas, cuyos territorios bajo licencia se extienden a lo largo de 32 kilómetros, contaminó los ríos Bazas y Orton, así como también numerosos afluentes y arroyos que proveen de agua a las aldeas de Orton, Trekhrechye e Ilyinka. Los recursos hídricos y varias especies de peces han sido gravemente afectados. Durante la primavera y verano de 2021, algunos residentes de Trekhrechye se intoxicaron después de consumir pescado. Las denuncias presentadas por los residentes en el gobierno local, en organismos de supervisión y en la fiscalía fueron ignoradas.

El principal peligro para los ríos es la alteración artificial de su curso de agua. Los mineros utilizan esta técnica para obtener la mayor cantidad de oro posible mientras dura la licencia del terreno. Cambian la dirección de la corriente artificialmente y extraen el metal que se encuentra en el lecho original. Sin embargo, cuando terminan la actividad, no vuelven el curso de agua a su sitio. Esto hace que los ríos pierdan profundidad y se contaminen con derivados del petróleo, manganeso y mercurio, que se acumulan en las áreas afectadas por la extracción minera.

El principal peligro para los ríos es la alteración artificial de su curso de agua. Los mineros utilizan esta técnica para obtener la mayor cantidad de oro posible mientras dura la licencia del terreno.

El principal peligro para los ríos es la alteración artificial de su curso de agua. Los mineros utilizan esta técnica para obtener la mayor cantidad de oro posible.

Asimismo, cambiar la dirección del curso de un río causa obstrucciones durante la época de deshielo, lo cual implica que las aldeas se inunden en primavera. Durante este proceso, el fondo se aplana y el agua empieza a tener menos oxígeno ya que este se genera por las cavidades, rocas y otras formaciones naturales del lecho. Cuando llega el verano, el río aumenta su temperatura y se cubre de un alga verdeazulada, que afecta a la flora y fauna autóctonas.

Las canteras inundadas ocupan grandes extensiones de terreno debido a la remoción de la masa rocosa. Estas canteras son más profundas que el nivel de los ríos y, por tanto, el agua de los alrededores drena hacia esa dirección. Por eso, comenzaron a aparecer numerosos lagos artificiales en lugares donde antes había bosques y campos. Durante la primavera, el nivel del agua en estos lagos aumenta, lo cual causa inundaciones que afectan a la flora y fauna terrestre.

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Un nuevo lecho. La máquina de lavado vierte gravilla directo al río. Foto: Vyacheslav Krechetov

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Un nuevo lecho. La máquina de lavado vierte gravilla directo al río. Foto: Vyacheslav Krechetov

Explotaciones ilegales, ganado y fauna salvaje

Durante la etapa de exploración, anterior a la extracción, también se afecta a un enorme número de ecosistemas. En 2021, los shors de las aldeas de Orton, Ilyinka, Uchas y Trekhrechye ubicadas en la región de Kémerovo tuvieron que enfrentarse a exploraciones geológicas ilegales realizadas por Novy Bazas, que disminuyeron las tierras agrícolas y contaminaron el área con materiales de construcción. Otras violaciones similares a las leyes ambientales también se registraron en el Distrito Askizsky, donde las áreas utilizadas para el pastoreo del ganado, la recolección de heno y la recogida de bayas y setas se vieron afectadas por las actividades de la empresa Khakassia Gold-Mining Cooperative.

La minería también afecta a la fauna de Siberia. Especies animales como el grévol común, el urogallo, el alce y la marta cibelina han desaparecido casi por completo de las áreas boscosas que rodean las aldeas shor. Numerosas minas se ubican en las rutas migratorias de animales ungulados, como los ciervos y los alces. Durante las migraciones de primavera y otoño, el ruido proveniente de las minas y la alteración de la fisonomía del medio ambiente provocan estrés en los animales y los fuerza a buscar nuevas áreas para vivir. Desde luego, los peces no pueden desovar en áreas donde se extrae oro.

Según las leyes de protección ambiental, las empresas auríferas son responsables de la remediación ambiental de las tierras afectadas por la actividad extractiva. Sin embargo, a pesar de las promesas hechas por los mineros, esta obligación no suele cumplirse. Aunque los habitantes han realizado denuncias y existen claros casos de contaminación ambiental, nunca se han revocado o suspendido las licencias de las mineras que operan en las cercanías de las aldeas shor.

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Las praderas ancestrales de los habitantes de Ilyinka fueron destruidas por la minera Novy Bazas. Foto: Vyacheslav Krechetov

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Las praderas ancestrales de los habitantes de Ilyinka fueron destruidas por Novy Bazas. Foto: Vyacheslav Krechetov

Licencias sin control y decisiones sin consentimiento previo

La comunidad shor ha sido excluida casi por completo del proceso de toma de decisiones a la hora de determinar si otorgar o no una licencia minera sobre un territorio donde se llevan a cabo actividades tradicionales. Por ejemplo, los residentes de la aldea shor de Neozhidanny se enteraron de que las tierras habían sido otorgadas a cooperativas mineras auríferas recién cuando la maquinaria pesada se encontraba en las cercanías de su aldea y cuando empezó el trabajo industrial y de desmonte.

Las tierras agrícolas de varios integrantes de la comunidad también fueron destruidas. Además, el único camino, desde la aldea hacia el cementerio y las áreas de caza y recolección en el bosque, fue bloqueado por un puesto de control que solo puede ser atravesado por los trabajadores mineros. Si bien las autoridades sostienen que se llevó a cabo una audiencia pública que contó con la presencia de los shors locales, las aldeas aseguran que ninguno de sus miembros participó o tuvo conocimiento de dicha actividad.

Una situación idéntica de violación de los principios del consentimiento tuvo lugar en las aldeas shor ubicadas en el Óblast de Kémerovo: Orton, Trekhrechye, Uchas, e Ilyinka. En los últimos años, se otorgaron al menos tres licencias para instalar minas en las cercanías de las aldeas shor sin llevar a cabo ninguna audiencia pública. La falta de consulta previa afecta la autodeterminación del pueblo shor establecida por el derecho internacional.

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Los habitantes de la aldea de Neozhidanny se enteraron del desembarco de una cooperativa minera cuando la maquinaria pesada se encontraba en las cercanías. Foto: Vyacheslav Krechetov

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En Neozhidanny se enteraron del desembarco de una minera por la llegada de maquinaria pesada. Foto: Vyacheslav Krechetov

Todo pérdida para los shors

A pesar de causar tanto daño ambiental y social en los territorios que tradicionalmente ocupan los shors, casi ninguna de las empresas mineras se encuentra registrada en los municipios donde perforan el subsuelo. Esto significa que los impuestos que pagan no aportan a los presupuestos locales. De este modo, los shors están rodeados de territorios utilizados para la extracción minera, pero no reciben ningún beneficio.

Las áreas tradicionales donde viven los shors de Jakasia y de la región de Kémerovo no tienen tiendas, escuelas, instalaciones médicas ni carreteras adecuadas que conecten las aldeas con los centros del distrito. La tasa de desempleo en territorios shor es casi un 40% mayor que el índice promedio de la región. Las únicas fuentes de ingreso son la agricultura y los productos relacionados a las actividades tradicionales como la caza, la pesca y la recolección. Pero cada vez hay menos actividades económicas tradicionales debido a la destrucción del medio ambiente.

Es difícil cazar en las tierras tradicionales de los shors. No solo por el deterioro ambiental, sino también porque las mineras impiden el acceso a las áreas de caza o amenazan con impedirles la entrada a quienes protestan públicamente contra la minería de oro. Desafortunadamente, las empresas tienen mucha influencia: un gerente de la cooperativa Pay-Cher-2 es arrendatario de un terreno de bosque y, al mismo tiempo, dueño de un negocio de caza privada que limita con tierras donde cazan los shors. Esto contradice la Ley Federal Sobre Vida Silvestre que consagra el derecho de los pueblos indígenas al uso preferente de la fauna en sus territorios tradicionales.

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Afloramiento de rocas de granito (montes residuales) en Gora Kuylyum. Foto: Vyacheslav Krechetov

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Afloramiento de rocas de granito (montes residuales) en Gora Kuylyum. Foto: Vyacheslav Krechetov

Desafíos para los shors

El hecho de que los shors se encuentren en la categoría de “pequeños pueblos indígenas” significa que están bajo la protección especial de la ley rusa y que el Estado debería garantizar su desarrollo y su bienestar. Sin embargo, de modo contrario, van perdiendo gradualmente sus tierras tradicionales, sus actividades y sus ingresos debido a la explotación minera de oro y carbón. Esto representa una amenaza a su identidad, su idioma, su cultura y su propia existencia. Como otros pueblos indígenas que habitan en la Federación de Rusia, los shors tienen un alto nivel de urbanización, que es una consecuencia directa de la minería y la política general del Estado.

Por todo lo señalado, es importante divulgar información sobre las violaciones de los derechos indígenas con el objetivo de asegurar una vida próspera para aquellos shors que continúan llevando un estilo de vida tradicional. Recientemente, los esfuerzos de los activistas y los defensores de derechos humanos ayudaron a iniciar un diálogo sobre la minería de oro aluvial. Así fue como, en octubre de 2021, se hizo público que el gobierno de Jakasia estaba considerando una moratoria en el otorgamiento de licencias a las empresas mineras de oro.

Anti-Discrimination Centre Memorial Brussels (ADC) es una ONG que trabaja para la protección de los derechos de grupos vulnerables de la región de Europa del Este y Asia Central, las minorías étnicas y los pueblos indígenas.

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