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Venezuela: el Pueblo Uwottüja exige la salida de grupos ilegales de su territorio

Por María Teresa Quispe y Luis Jesús Bello

1 de abril de 2020

En los últimos meses, los indígenas de la Amazonía venezonala comenzaron a padecer la invasión a sus territorios de grupos armados provenientes de Colombia. Los Uwottüja denuncian actividades vinculadas al narcotráfico y la construcción de pistas de aterrizaje clandestinas. Organizados pacíficamente, le exigieron al Gobierno de Venezuela el desalojo de las personas armadas.

Si algo distingue al Pueblo Uwottüja o Piaroa, como se le conoce en el mundo occidental, es su carácter pacífico: una enseñanza ancestral que ha preferido el bien común, en detrimento del egoísmo individual. De esta forma, entre ellos el homicidio es prácticamente inexistente ya que creen que quien mata a otro hombre morirá de una muerte terrible (incluidos los forasteros).

Pero esa cosmovisión que los aleja de la violencia, viene siendo trastocada desde hace aproximadamente tres años, por la presencia, dentro de su territorio, el Teärime Siri´koi, Aerime, Suititi, de grupos armados externos provenientes de Colombia. Estos grupos violentos están realizando actividades ilegales y generan problemas al interior mismo de las comunidades.

Cansados de estas incursiones y de no ser escuchados por las autoridades del Estado venezolano, que debe velar por la protección y respeto de su territorio ancestral ubicado en la selva amazónica, se unieron en una sola voz para exigir, en forma común, la salida de estos grupos armados, en un comunicado que hicieron público los primeros días del mes de marzo.

Hablan los ancianos

El Pueblo Uwottüja cuenta con una estructura política interna compuesta por el Consejo de Ancianos, por la Asamblea de Comunidades y por una organización representativa denominada Organización Indígena del Pueblo Uwottüja del Sipapo (OIPUS).

El Consejo de Ancianos es un órgano deliberativo y consultivo que reúne a los ancianos y sabios de los cuatro ríos del Orinoco Medio (Sipapo, Cuao, Autana y Guayapo). Ellos toman decisiones de acuerdo a procedimientos propios basados en la consulta interna, así como a través de rituales tradicionales propios de su vida y sabiduría espiritual.

“Los grupos armados provenientes de Colombia están realizando actividades ilegales.”

Este órgano representa la autoridad legítima la cual, de acuerdo a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tiene facultades para aplicar instancias de justicia propia dentro de su territorio, atendiendo a sus propios usos y costumbres. Sobre este derecho constitucional existe jurisprudencia en Venezuela, que indica el reconocimiento judicial de las decisiones del Consejo de Ancianos Uwottüja en medidas de protección territorial.

Basados en esta normativa constitucional, que convierte a los pueblos indígenas en sujetos activos de su destino y su territorio, en Asamblea de Comunidades, presidida por el Consejo de Ancianos Uwottüja de los Cuatro Ríos, convocada por OIPUS y realizada los primeros días de marzo de 2020 en la población de Pendare (municipio Autana, estado Amazonas), discutieron sobre esta problemática y exigieron, en un documento público, la protección y respeto a su territorio ancestral y la salida inmediata, pacífica y definitiva de estos grupos armados.

Derecho, defensa legítima y demandas

Desde el punto de vista legal, el Consejo de Ancianos Uwottüja de los Cuatro Ríos invocó el respeto a los derechos establecidos en la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley aprobatoria del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Denunciaron que de forma cotidiana observan cómo por los ríos Sipapo y Autana, transitan grandes cargas de combustible y alimentos, mientras que sus propias familias “no pueden movilizarse, ni sacar sus productos, dependiendo de unos grupos o personas ajenas a nuestro territorio”.

Por esta razón, argumentan: “Hemos decidido defendernos por nuestros propios medios, de esta invasión silenciosa, haciendo uso de nuestros derechos constitucionales (…), de grupos o personas armadas, con características colombianas, siempre de manera pacífica, con pasos firmes y decididos, hasta haber logrado nuestro objetivo”.

“Hemos decidido defendernos por nuestros propios medios, de esta invasión silenciosa.”

El Consejo de Ancianos se reunió en una asamblea que contó con la participición de 287 personas provenientes de los cuatro ríos y le exigieron al Estado venezolano:

1. Que se reconozca a los habitantes de los pueblos originarios de los cuatro ríos como guardianes de los territorios.

2. Que sean reconocidos como un órgano que garantiza la generación de capacidades para la defensa de sus territorios.

3. Que se garantice la continuidad en el uso responsable de sus recursos bioculturales sin condicionamientos externos.

4. El rechazo a la explotación de la minería y el uso de sus territorios para el tránsito de actividades ilícitas como el narcotráfico.

5. Que sean desalojados de su territorio ancestral todas las personas armadas, tanto nacionales como extranjeras porque han aumentado los conflictos internos con sus propios hermanos Indígenas.

6. Que se activen nuevamente tanto a nivel nacional como regional, las comisiones de demarcación del territorio indígena, paralizado por más de 10 años.

7. Que se explique al Pueblo indígena Uwottüja por qué estos grupos armados afirman contar con la autorización del Gobierno venezolano para permanecer en el territorio, sin previa consulta, en violación de las normas constitucionales.

8. Que se informe sobre la construcción de pistas de aterrizaje en el sector del río Autana, donde despegan y aterrizan avionetas durante la noche. También señalaron a los comandantes de los grupos armados que el Pueblo indígena Uwottüja mp acepta cualquier forma de violencia y que se ordene de manera inmediata el abandono de su territorio de manera definitiva.

Finalmente, alertan a las autoridades civiles y militares del gobierno y del Estado venezolano; los organismos internacionales para la vigilancia, defensa y protección de los Derechos de los Pueblos Indígenas y Derechos Humanos, sobre “cualquier irregularidad, violencia o enfrentamientos que se pudieran generar con estos grupos armado”.

El Pueblo Uwottüja no está solo

Dentro de las organizaciones fundamentales para la defensa de la causa indígena venezolana, el Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía “Wataniba”, la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA), la Oficina de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas de la Universidad de los Andes (GTAI-ULA) y la Defensoría del Pueblo en Amazonas vienen realizando un trabajo de acompañamiento para la protección integral de ese territorio y la promoción de modelos alternativos de gestión de los bosques amazónicos.

Fundada en el año 2005, Wataniba ha priorizado el trabajo articulado con la organización OIPUS en temas de gestión territorial, más aún en esta situación de invasión de sus territorios con terribles consecuencias para la vida simbólica y física de este pueblo. Con la finalidad de apoyar y visibilizar la cultura, el territorio y la vida cotidiana de estas comunidades, la organización ha desarrollado publicaciones variadas y recientemente elaboró con OIPUS el Protocolo propio de consulta previa, libre e informada desde los propios valores culturales de los pueblos indígenas y en ambos idiomas. Del mismo modo, consideró fundamental acompañar el proceso de autodemarcación de hábitats y tierras que aún espera por la titulación oficial.

Para la Asociación Wataniba, el acompañamiento a la Organización Uwottüja del Sipapo OIPUS y de sus principales comunidades es fundamental ya que permite garantizar la vida colectiva y el futuro de este pueblo originario. Wataniba celebra la valentía de los líderes y lideresas del Pueblo Uwottüja en exigir el respeto a su territorio, a sus valores y conocimientos ancestrales y, sobre todo, al ejercicio de su autonomía con una identidad especifica. Del mismo modo, se solidariza con la acción histórica de exigir a los grupos armados externos que se retiren de sus territorios y al Gobierno Nacional que cumpla su rol de protección, por lo que insta a las instituciones públicas pertinentes a resguardar la vida de estos valientes defensores de sus territorios y su cultura.

María Teresa Quispe y Luis Jesús Bello son los directores de la Asociación Wataniba