Realidades de las mujeres indígenas de Asia: violencia sexual, impunidad y ausencia de políticas públicas

Imagen destacada de la nota

Primera asamblea general de la Red de Mujeres Indígenas de Asia (NIWA). Foto: NIWA

En los países asiáticos, las mujeres indígenas viven realidades muy similares a las mujeres de otras regiones del mundo. El extractivismo y la militarización de los territorios viene acompañado de una serie de violencias perpetradas por hombres que a menudo no suelen recibir justicia. De cara al futuro, las mujeres indígenas deben tener acceso a una justicia intercultural y a reparaciones significativas, tanto económicas como sociales. El proceso de lograr justicia comienza por abordar las causas profundas de la violencia y la marginación.

En toda Asia, las tierras y territorios indígenas están siendo cada vez más afectados por proyectos de desarrollo a gran escala como la minería, la tala de árboles, las represas hidroeléctricas y el agronegocio. Con demasiada frecuencia, estos proyectos avanzan sin el Consentimiento Libre, Previo e Informado de las comunidades indígenas. Al mismo tiempo, muchos territorios están fuertemente militarizados, con fuerzas de seguridad desplegadas para proteger intereses económicos o suprimir la resistencia comunitaria.

En estas condiciones, las mujeres indígenas enfrentan riesgos elevados de violencia de género, como el acoso, violencia sexual e intimidación. Sin embargo, las sobrevivientes a menudo tienen dificultades para acceder a la justicia. Enfrentan discriminación, barreras lingüísticas, apoyo legal limitado y falta de información sobre sus derechos. Como resultado, muchos perpetradores nunca son llevados a rendir cuentas, y las mujeres indígenas quedan sin el apoyo o los recursos que necesitan.

Las mujeres indígenas lideran las movilizaciones en Filipinas contra los llamados proyectos de desarrollo que invaden las tierras ancestrales y destruyen sus medios de vida. Foto: NIWA

Violencias contra las mujeres en Asia

Un ejemplo trágico ocurrió en 2025, en las Chittagong Hill Tracts de Bangladesh. Una estudiante indígena fue violada en grupo mientras regresaba a su casa luego de sus clases en el área de Guimara. Cuando las comunidades protestaron para exigir justicia, tres jóvenes indígenas fueron baleados y asesinados por el ejército, y otros cuatro resultaron heridos. Después del tiroteo, se saquearon e incendiaron tiendas de indígenas, y las viviendas cercanas fueron dañadas. Este incidente muestra los graves riesgos que enfrentan las comunidades incluso cuando exigen justicia de manera pacífica. La violencia desalienta a las sobrevivientes, y la intimidación disuade a sus comunidades de exigir rendición de cuentas.

En mi propia comunidad en Okinawa, Japón, vivimos con la carga de vivir con una fuerte presencia militar de Estados Unidos. A lo largo de los años, muchas mujeres, desde niñas pequeñas hasta mujeres mayores, han experimentado la violencia sexual vinculada al personal militar. Algunas víctimas incluso han sido asesinadas después de ser agredidas. Muchos casos de violación no son procesados, y algunas víctimas retiran sus denuncias porque buscar justicia puede ser extremadamente difícil.

En otros países de la región, como Camboya, Myanmar y Tailandia, los conflictos armados también exponen a las mujeres indígenas a altos niveles de violencia doméstica, violación y trata de personas. Estos riesgos se agravan por la pobreza y el acceso limitado a la educación. Otro ejemplo proviene de las luchas por la tierra en Indonesia: las mujeres indígenas batak han enfrentado acoso y violencia mientras resisten el acaparamiento de tierras por parte de una empresa de pulpa y papel que opera en su territorio ancestral.

Participación de la Red de Mujeres Indígenas de Asia (NIWA) en la 70° Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW). Foto: NIWA

El rol que deben cumplir los gobiernos

Para abordar estos desafíos, los gobiernos deben fortalecer los sistemas legales e institucionales que protegen los derechos de las mujeres indígenas. Los sistemas de justicia deben ser accesibles y culturalmente apropiados para las comunidades. El reconocimiento de múltiples sistemas legales, incluidos los mecanismos de justicia indígena, puede ayudar a asegurar que las mujeres indígenas puedan buscar justicia a través de procesos que respeten sus culturas, manteniendo, al mismo tiempo, los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.

Los gobiernos también deben apoyar y empoderar a las organizaciones de mujeres indígenas para que puedan participar en procesos legales y abogar por sus comunidades. La prevención de la violencia de género debe ser una prioridad. Los gobiernos necesitan aplicar leyes y políticas más fuertes para proteger a las mujeres y niñas indígenas, especialmente en las áreas afectadas por la militarización y la extracción de recursos. Las sobrevivientes deben tener acceso a espacios seguros, atención de salud, servicios de salud mental y asistencia legal para que puedan denunciar la violencia de manera segura y buscar justicia.

La rendición de cuentas también es esencial. Los gobiernos, las empresas y otros actores que operan en los territorios indígenas deben ser responsabilizados por las violaciones de derechos humanos. Las mujeres indígenas que defienden sus tierras y comunidades suelen enfrentar amenazas, acoso y violencia. Las autoridades deben adoptar un enfoque de tolerancia cero frente a los ataques contra mujeres defensoras indígenas de derechos humanos. Las violaciones deben ser investigadas, los perpetradores procesados y las víctimas deben recibir reparaciones justas y culturalmente apropiadas.

Taller de NIWA y el Asia Indigenous Peoples Pact (AIPP) para promover los derechos de las mujeres y las niñas indígenas en todo el continente. Las organizaciones reafirmaron su solidaridad con las mujeres indígenas que lideran movimientos por la justicia y la igualdad. Foto: NIWA

Apuntes para mejorar el acceso a la justicia

Además de la justicia, las mujeres indígenas deben tener acceso a reparaciones significativas. Estas deben abordar tanto los daños económicos como sociales, incluyendo compensación por medios de vida perdidos, apoyo para salud y educación y, cuando sea posible, la restitución de tierras y recursos. Apoyar a las organizaciones de mujeres indígenas y las iniciativas comunitarias también es fundamental, porque las mujeres indígenas desempeñan un papel central en la protección de sus comunidades, culturas y entornos.

Es necesario entender que lograr justicia requiere abordar las causas profundas de la violencia y la marginación. Los gobiernos deben reconocer los derechos de los Pueblos Indígenas a sus tierras, territorios y recursos naturales, y asegurar que los proyectos de desarrollo respeten el principio de Consentimiento Libre, Previo e Informado.

Finalmente, los gobiernos tienen que comprender que las mujeres indígenas también deben ser incluidas en la toma de decisiones en todos los niveles, desde la gobernanza local hasta las discusiones de política nacional. Su liderazgo y sus conocimientos son esenciales para crear políticas que realmente reflejen las necesidades y experiencias de las comunidades indígenas.

Rinda Yamashiro es una defensora indígena ryukyuense de Okinawa. Desde su trabajo con la Asociación de los Pueblos Indígenas de las Ryukyus (AIPR) hasta su actual liderazgo como Secretaria de la Red de Mujeres Indígenas de Asia (NIWA), Rinda coordina esfuerzos para fortalecer las luchas indígenas de Okinawa y las voces de las mujeres indígenas en toda la región.