Imagen destacada de la nota

Foto: Reunión entre la Presidencia noruega del Consejo Ártico y las seis organizaciones indígenas con estatus de Participantes Permanentes en Girkonjárga/Kirkenes, Noruega, 2023. Foto: IPS

Más de 500.000 indígenas viven en el Ártico, una región que se extiende por tres continentes y abarca aproximadamente 30 millones de kilómetros cuadrados. Los Pueblos Indígenas representan alrededor del 10% de la población total del Ártico y han habitado sus territorios ancestrales durante milenios. Su relación histórica con los entornos árticos ha dado lugar a amplios sistemas de conocimiento que continúan orientando la gobernanza del Ártico, la protección ambiental y el desarrollo sostenible.

La cooperación entre los Pueblos Indígenas del Ártico se sustenta en más de 50 años de colaboración, especialmente a partir de la Conferencia de Pueblos del Ártico de 1973, convocada para coordinar posiciones comunes y articular demandas de reconocimiento, autodeterminación y participación política más allá de las fronteras nacionales. Fue en ese contexto, que los Pueblos Indígenas sentaron las bases de su posterior participación en los desarrollos institucionales intergubernamentales internacionales y en la toma de decisiones sobre las cuestiones árticas. Cuando se estableció el Consejo Ártico, ya estaban organizados y listos para negociar su lugar en la mesa de negociaciones con los Estados árticos.

Establecido en 1996, el Consejo Ártico es el principal foro intergubernamental de cooperación y producción de conocimientos que busca responder a las necesidades de sus habitantes en cuestiones de desarrollo sostenible y protección ambiental. Por un lado, está integrado por los ocho Estados Árticos: Canadá, el Reino de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, la Federación de Rusia, Suecia y Estados Unidos. Por otro lado, incluye a los Pueblos Indígenas mediante la categoría de los Participantes Permanentes: la Asociación Internacional Aleut, el Consejo Ártico Athabaskan, el Consejo Internacional Gwich’in, el Consejo Circumpolar Inuit, la Asociación Rusa de Pueblos Indígenas del Norte (RAIPON) y el Consejo Sami. La presidencia del Consejo Ártico rota cada dos años y es ejercida por el ministro de Relaciones Exteriores del país que ocupa la presidencia pro tempore. El mandato del Consejo excluye explícitamente la seguridad militar. 

Las actividades del Consejo se desarrollan a través de seis Grupos de Trabajo y un Grupo Experto independiente que abarcan desde el cambio climático hasta la respuesta ante emergencias, y desde la salud mental hasta el desarrollo sostenible. Estos grupos proporcionan una base amplia y científicamente sólida de conocimientos sobre la cual pueden tomarse decisiones informadas. Asimismo, elaboran buenas prácticas y recomendaciones para operaciones seguras y sostenibles. El Consejo Ártico también cuenta con Observadores provenientes de Estados no árticos, de organizaciones intergubernamentales, interparlamentarias, globales, regionales y no gubernamentales. 

Reunión entre la Presidenta de Altos Funcionarios Árticos de la Presidencia del Reino de Dinamarca del Consejo Ártico y los Participantes Permanentes en Romsa/Tromsø (Noruega) y en línea, en 2026. Foto: Jessica Cook / IPS

El singular estatus de Participantes Permanentes

Un aspecto destacado de la estructura del Consejo Ártico es el modelo de participación de los Pueblos Indígenas a través de la categoría de Participantes Permanentes, tal como se reconoce en el documento fundacional del Consejo, la Declaración de Ottawa (1996). Los Participantes Permanentes tienen derecho a consulta plena en relación con las negociaciones y decisiones del Consejo, y realizan valiosas contribuciones a sus actividades. Participan en todos los niveles del Consejo Ártico, impulsan y lideran proyectos, y contribuyen al trabajo técnico y a los procesos políticos. Con el objetivo de fortalecer aún más su participación en los Grupos de Trabajo, los Participantes Permanentes promueven la creación de copresidencias permanentes en dichos grupos.

La Declaración de Ottawa reconoce los conocimientos tradicionales de los Pueblos Indígenas del Ártico y, destaca su importancia, así como la de la ciencia y la investigación árticas, para la comprensión colectiva del Ártico circumpolar. Desde la creación del Consejo Ártico, los conocimientos tradicionales de los Pueblos Indígenas han ocupado un lugar significativo dentro del Consejo. El Consejo Ártico se construyó sobre la base de la Estrategia para la Protección Ambiental del Ártico y surgió como un reconocimiento institucional de las voces de los Pueblos Indígenas en la gobernanza del Ártico. Esta estructura singular permite que representantes indígenas influyan directamente en las recomendaciones de política, aunque no cuenten con derechos formales de voto.

La IPS ha desempeñado un papel importante en la facilitación de la cooperación indígena en el Ártico, y ese papel continuará en el futuro.

La IPS ha desempeñado un papel importante en la facilitación de la cooperación indígena en el Ártico, y ese papel continuará en el futuro.

La Secretaría de los Pueblos Indígenas (IPS) del Consejo Ártico, establecida en 1994, es una secretaría de apoyo para los seis Participantes Permanentes del Consejo. Dirigida por una junta integrada por miembros de cada una de las organizaciones de Participantes Permanentes y tres representantes estatales, la IPS funciona en conjunto con la Secretaría del Consejo Ártico, aunque opera bajo su propio mandato y presta servicios al Consejo de acuerdo con sus funciones específicas. Su principal mandato es facilitar la participación activa y la consulta plena de los Participantes Permanentes en el Consejo Ártico, aunque sus funciones son diversas: la provisión de apoyo administrativo, la coordinación de comunicaciones, la asistencia en reuniones y el respaldo a iniciativas relacionadas con las culturas indígenas y la protección ambiental.

En 1994, la Secretaría de los Pueblos Indígenas fue establecida como una institución de apoyo a las organizaciones de Pueblos Indígenas en el marco de la Estrategia para la Protección Ambiental del Ártico. Posteriormente, la Declaración de Ottawa dispuso que la IPS continuara funcionando bajo el marco del Consejo Ártico para apoyar a las organizaciones indígenas, que lucharon intensamente para incorporar las voces indígenas en la estructura del Consejo Ártico durante su creación. Como resultado de ese trabajo, los Pueblos Indígenas pasaron a ocupar un lugar central dentro del Consejo. Los Participantes Permanentes han expresado su compromiso de continuar trabajando para fortalecer la participación de los Pueblos Indígenas en el Consejo Ártico. A lo largo de los años, los Participantes Permanentes también se han centrado en garantizar que la IPS se fortalezca y pueda cumplir plenamente su mandato. La IPS ha desempeñado un papel importante en la facilitación de la cooperación indígena en el Ártico, y ese papel continuará en el futuro.

Firma de la Declaración de Ottawa. Foto: Mike Pinder / Arctic Council

El importante papel de los Pueblos Indígenas en el Consejo Ártico

Desde su creación, el Consejo Ártico incluye la consulta plena a las seis organizaciones de Pueblos Indígenas en sus estructuras de toma de decisiones. De este modo, el consenso constituye una buena práctica para las organizaciones intergubernamentales regionales e internacionales y, a lo largo de su existencia, ha inspirado otros procesos de negociación internacional. La participación indígena en el Consejo Ártico no fue una concesión simbólica de los Estados, sino el resultado de la lucha política y  procesos de negociación. La participación indígena no es meramente simbólica, sino esencial para garantizar que la gobernanza del Ártico refleje las realidades y prioridades de quienes viven en la región.

En artículos publicados en 2025, la presidenta internacional del Consejo Circumpolar Inuit, Sara Olsvig, y el presidente del Consejo Sami, Per Olof Nutti, se refieren al Consejo Ártico como un modelo único de gobernanza internacional, moldeado de manera significativa por los Pueblos Indígenas del Ártico. Ambos destacan el papel histórico de la movilización política indígena en la consolidación del sistema de Participantes Permanentes y sostienen que la participación indígena es esencial para la legitimidad, la eficacia y el desarrollo futuro de la cooperación ártica. 

Tanto Sara Olsvig como Per Olof Nutti presentan al Consejo Ártico como un modelo distintivo de gobernanza internacional en el que los Pueblos Indígenas ocupan un papel institucionalizado e influyente que va más allá de una participación simbólica: no son simplemente actores interesados, sino actores políticos y agentes diplomáticos por derecho propio, que han contribuido activamente a moldear el desarrollo de la cooperación ártica. Ambos sitúan este papel en los procesos de movilización indígena internacional iniciados en la década de 1970, cuando las organizaciones indígenas comenzaron a construir una cooperación política transnacional en el Norte circumpolar y, posteriormente, exigieron con éxito un rol formal dentro de las emergentes estructuras de gobernanza ártica.

Sara Olsvig durante el seminario internacional “Los derechos de los Pueblos Indígenas a la autonomía y al autogobierno, como una manifestación del derecho a la autodeterminación”. Foto: Alejandro Parellada / IWGIA

El importante papel de los Pueblos Indígenas en el Consejo Ártico

Un tema central es la importancia de la “posición inusualmente fuerte e influyente” que representa el estatus de Participante Permanente, el cual permite a los Pueblos Indígenas participar de manera directa y continua en los procesos de toma de decisiones junto a los ocho Estados árticos. Olsvig destaca que este modelo de participación es único y singular a nivel internacional, y que surgió gracias a una persistente incidencia indígena que sostenía que la gobernanza del Ártico no podía ser legítima sin su representación. De manera similar, Nutti argumenta que la participación indígena es fundamental para asegurar que la gobernanza del Ártico refleje las realidades, prioridades y sistemas de conocimiento de las comunidades árticas. Los artículos subrayan que los conocimientos, prioridades y perspectivas indígenas se han integrado profundamente en el trabajo científico, la gobernanza ambiental y la formulación de políticas del Consejo.

Al mismo tiempo, Nutti introduce una mirada más crítica respecto de las limitaciones de la actual estructura de gobernanza, señalando que la participación de los Participantes Permanentes en el consenso no está plenamente formalizada sobre el papel, aunque reconoce la considerable influencia informal que han adquirido. Por ello, el artículo promueve debates sobre reformas que fortalezcan aún más la autoridad indígena dentro de las instituciones de gobernanza del Ártico.

En conjunto, Olsvig y Nutti sostienen que la legitimidad, la eficacia y la resiliencia futura del Consejo Ártico dependen de mantener y fortalecer la participación indígena. Presentan al Consejo como un ejemplo poco común de cooperación internacional inclusiva, en el que los Pueblos Indígenas han logrado una influencia institucional significativa y donde sus conocimientos, derechos y capacidad de acción política están integrados en las estructuras de gobernanza. Al mismo tiempo, enfatizan que el futuro de la cooperación ártica dependerá de continuar fortaleciendo este modelo inclusivo y colaborativo, así como de mantener el foco en las necesidades, derechos y resiliencia de las comunidades del Ártico.

Para conocer más véase los capítulos sobre el Consejo Ártico en El Mundo Indígena 2025

Okalena Patricia Leganoff-Gregory nació y creció en Unalaska, donde también formó y crió a su familia. Además, es Licenciada en Desarrollo Rural y, cuenta con Tecnicaturas en Administración Policial, Gestión Tribal y Estudios Paralegales. Actualmente, es instructora en la elaboración de sombreros y viseras aleutianas de madera curvada (bentwood) y administradora del Fondo Fiduciario de Restitución de las Islas Aleutianas y Pribilof.

Rosa-Máren Magga es sámi de Eanodat, en el norte de Finlandia, y proviene de una familia tradicional dedicada al pastoreo de renos. Además, posee una maestría en Estudios Culturales Sámi por la Universidad de Oulu y una Especialización en Estudios Indígenas por la Universidad de Saskatchewan. Actualmente, se desempeña como Secretaria Ejecutiva de la Secretaría de los Pueblos Indígenas del Consejo Ártico.

Linda Lyberth Kristiansen es inuit de Nuuk, Groenlandia, y creció en una pequeña ciudad llamada Maniitsoq. Además, posee una maestría en Cultura e Historia Social por Ilisimatusarfik – Universidad de Groenlandia y realizó estudios de posgrado en Estudios Indígenas en UiT – Universidad Ártica de Noruega. Actualmente, se desempeña como asesora en la Secretaría de los Pueblos Indígenas del Consejo Ártico.